AA desde el aviónTodos sabemos que viajar en transporte público en Argentina es bravo. Cada tanto aparecen notas que muestran gente apiñada, empujada, demorada, maltratada en trenes, colectivos y/o subtes. Pero poco se habla de cómo se viaja en el transporte público aéreo. Podrán decir que no se puede comparar el lujo de tomarse un avión con la obligación de subirse al 136 todas las mañanas. Es cierto, pero también lo es que 1) los aviones se pueden tomar por trabajo, no sólo por el placer de viajar; y 2) una cosa es un servicio deficiente sobre cuatro ruedas con la posibilidad de bajarte en la esquina si la cosa se pone fea, y otra muy distinta es estar encerrada en una lata en sustentación sobre el Atlántico a diez mil metros de altura.

Para colmo, unos te recuerdan todos los días que la aerolínea pierde $ 4,2 millones por día, y otros, con el mismo entusiasmo que es “de bandera”. ¿Será por eso que nos tratan como trapos? Porque si sufren los pasajeros imaginen los tripulantes que hace años que no le renuevan el uniforme y vienen poniéndole el cuero al polyester desde la anterior administración. Ahora que parece que hicieron records de vuelos, sería bueno que les cambiaran a las aeromozas esos zapatitos que acumulan tantas horas de vuelo y cambio de medias suelas. Viéndole no más los tacos vencidos se entiende de qué se trata eso de la fatiga de los materiales. Quizás con ropa nueva la tripulación volvería a sonreír, para tranquilidad del pasaje. Porque cualquiera que tenga cierta aprensión a volar sabe que los detalles son cruciales. Especialmente aquellos que delatan el recorte de gastos. Pero una cosa es cambiar el refrigerio en los vuelos locales por un budincito sin envoltorio entregado en mano. Y otra es ver los sacos gastados en los codos, las alfombras con manchas históricas, las instalaciones que acusan el paso del tiempo. Cruzás los dedos y pensás “Ojalá que la plata que se están ahorrando la inviertan en el mantenimiento del avión”. Ojalá.

Para colmo el viajero frecuente conoce que en otras aerolíneas (incluso las de acá nomás) los empleados atienden solícitos los pedidos aunque más no sea trayendo un vasito de agua y revisan maternales que estén los cinturones abrochados. Hasta parecen disfrutar de su trabajo. Más aun, en la mayoría de las aerolíneas el pasajero puede distraer la tensión de a bordo con un rico sanguchito o un video para pasar el rato. Pero en el Boeing 747-400 Barajas-Ezeiza de la aerolínea de bandera, nada de eso fue posible. Los monitores de 14 pulgadas del pasillo apenas si exhibían una imagen pixelada de un avioncito en el medio del océano. La comida no sólo era poca y mala, sino que la sirvieron como si estuviéramos en un campamento, sacando unos panes de goma espuma de una bolsa de plástico y tirándolos sobre las bandejas de los pasajeros. Películas tampoco había, a pesar de que estaban anunciadas en las dos revistas del asiento. Porque en Aerolíneas Argentinas no hay una revista: ¡hay dos!, la de siempre y una que sale hace un año, de un grupo editorial que hace con el gobierno nacional mejores negocios que Marsans. Pero a pesar de tal exceso de lectura, no cuidaron un detalle: no funcionaba la luz en toda la fila de la derecha. Cuando parte del pasaje inquieto preguntaba sobre el percance, el mismo aeromozo que revoleó los miñoncitos de la cena contestaba:“Todo en su medida y armoniosamente, señor”. “Todo en su medida y armoniosamente, señora”. Aha. No daba para preguntarle si el mismo desperfecto hacía que no se viera ninguna luz de posición en el ala que se sospechaba desde mi ventanilla. En comparación con eso, qué me iba a quejar de que no tuve luz para leer “Cielos argentinos”. Eso sí, cuando aterrizó, el capitán nos recordó que el vuelo había llegado puntualmente. Como si esperara que le agradeciéramos por eso.

Hay que decir que cuando se llama a la oficina comercial en España, una voz seductora amenaza “Aerolíneas, más que nunca argentinas”. Estuve un rato largo escuchando el eslogan mientras intentaba conseguir un upgrade que me rescatara del ambiente tren al conurbano de la cabina turista. Pero nada, para poder gastar los puntos para pasar a una “categoría superior” tenía que pagar varios cientos de dólares más, lo que hubiera llevado el pasaje a precio de Concorde. Obvio que hice la queja, pero en la página web, porque en el teléfono de acá tampoco atienden. Minutos y minutos escuchando “Nuestro destino es volver a ser argentinos” me obligaron a repensar qué relación existe entre la argentinidad y el sufrido oficio de viajar. Porque hasta el boleto del bondi te recuerda que eso que recibís por servicio ¡tiene subsidio estatal!. ¿Y para qué? También pensé que sólo el pasajero argentino tiene la extraña costumbre de aplaudir cuando el tren de aterrizaje toca la pista. ¿Será porque sienten que es un milagro volver a casa?

Nota publicada en Hipercrítico

“Viajar en la bandera”

  1. 19 may 2010 10:01 pm¡A los medios!

    Confirmado: Esta tarde hablamos en “No hacemos falta” (AM 740) con un delegado de los empleados de Aerolíneas Argentinas, Cristian Fontana, quien confirmó que hace más de tres años que la empresa no le entrega uniformes nuevos a los empleados, y que hace más que no les da zapatos. Eso obliga a que los empleados tengan que procurarse por su cuenta zapatos similares a los que marca la vestimenta institucional, o a arreglar innumerables veces el calzado.

  2. 25 may 2010 8:48 amJuan

    Copio y pego. Tal vez aquí tenga más suerte que en Hipercrítico, donde el comentario se extravió:
    Este sitio de internet también tiene subsidio estatal, para escándalo de la columnista: auspicio (es decir, subsidio) de Lotería de la Prov de BsAs (y antes de AYSA, hasta donde recuerdo), y también auspicio (es decir, subsidio) privado, de Edesur (curioso que una empresa de mercado cautivo necesite auspiciar en un medio). Además de publicidad estatal: tres, nada menos: registro de motos, EAAF y prevención del dengue: todos de Presidencia (la misma Presidencia de la cual el responsable de este sitio dice sentir “miedo”); y privada: YPF (la empresa copada por Ezkenazi/Kirchner, según el propio responsable del sitio). Parece que amigos hay en todos lados.

  3. 25 may 2010 10:24 am¡A los medios!

    Es cierto lo que decís, juan pasanvolando@yahoo.com.ar. Pero también lo es que la publicidad no debería ser discriminatoria en función de la posición del medio, y que tener publicidad no debería ser un condicionamiento para expresar un parecer. El mayor riesgo a la expresión no es tener “amigos” sino que dejes de ser periodista cuando se trata de ellos. O que dejen de ser tus amigos cuando decís algo que no le gusta.

  4. 25 may 2010 11:40 amJuan

    Estamos de acuerdo. ¿Estás segura que tus colegas también? ¿Y sus auspiciantes? ¿Cómo consiguieron auspicio de Lotería (¿no estaban en contra del “flagelo del juego”?) y de Edesur: se anotaron en un registro público, o tienen un amigo adentro? ¿Por qué otros medios no consiguen auspicio de Lotería o de Edesur, o publicidad de YPF o de Presidencia? ¿Estás segura que estos auspicios no condicionan lo que tus colegas escriben o, mejor, lo que dejan de escribir? ¿Segura? ¿Probaron “decir algo que no les guste” a Edesur o YPF? Ya se, no me digas, lo que sucede es que, casualmente, no tienen nada que decir sobre Edesur o YPF, pero estoy seguro que cuando haya algo no dudarán en decirlo, aunque a ellos “no les guste”. Me alegra, además, que aceptes que también los medios reciben subsidios. No reniego de ellos: me parecen justificados si contribuyen a la calidad y diversidad del periodismo. No estoy seguro que lo estén logrando.

  5. 25 may 2010 6:12 pm¡A los medios!

    Estimado internauta: yo no puedo hablar de los colegas, ni alimentar suspicacias, si no tengo pruebas para acusaciones. Ni en este ni en otros casos no hablo sin investigar y sin estar segura de lo que planteo. Yo sólo puedo hablar por mi espacio y mis escritos, lo que no es fácil, en estos contextos turbulentos. Y si un medio no te genera confianza, es entendible que dejes de consultarlo. Seguramente encontrarás espacios de mayor afinidad. En este no encontrarás auspicios, así que podés seguir visitándonos y discutir sobre las pequeñas cosas de las que aquí hablamos.

  6. 25 may 2010 9:39 pmJuan

    De acuerdo. Repito que me permití dejar aquí un comentario que correspondía a otro sitio porque en aquel se perdió. Mi intención no fue molestar.
    De todos modos, de un docente universitario esperaba una respuesta un poco más seria, y no que me corriera con un “si no te gusta…”. Entiendo que puede no valer la pena ocuparse de las inquietudes de un simple internauta.
    Saludos.