En su columna semanal de Perfil, Tomás Abraham plantea interrogantes acerca de los lectores de los diarios, dando cuenta de la falta de información con que se discute la influencia de los medios:
Es hora de que los semiólogos difundan los resultados de sus investigaciones sobre las motivaciones de la conducta de un lector de diarios. Hace mucho tiempo que no sabemos nada sobre el tema. Hay tantos consultores, asesores, programadores, especialistas en medios, que no parece excesivo pedir que divulguen sus estudios sobre los variados perfiles del lector nacional. Sólo hablamos de los medios y nos olvidamos que sin nosotros los lectores, oyentes y televidentes, no son nada. Nos vendría bien analizar este asunto ya que estamos en una situación en la que el gran público contempla con cierta sorpresa una guerra entre gobierno y periodistas, entre los mismos comunicadores, en medio de tribunales y juicios, además de los desfiles con fotos de periodistas estigmatizados. Hay tantas preguntas por hacer y tan poco se ha discutido. [Leer la nota completa]
Habíamos planteado el mes pasado algo similar en dos notitas (“La moda de pegarle a los medios” y “Todos sabemos de comunicación”): que mucho se anda discutiendo de comunicación con pocos datos. Y después de años de buscar y buscar podríamos confirmar que no es que los esconden: hay casi nada. De hecho, las más señeras academias toman como fuentes los datos de la propia industria (circulación, rating, conexiones). ¿Para cuándo una cifra alternativa? ¿Para cuándo estudios que describan efectivamente qué hace la gente con los medios? Si no cae un dato la discusión va a seguir enredada en qué le hacen los medios a la gente, sin siquiera saber con certeza si hay gente viendo esos medios que tanto daño parecen hacer.

