Wanda Nara you tubeEn plena discusión sobre si los medios manipulan a las audiencias, Wanda revela cómo ella pudo lo contrario. En la entrevista que Alejandro Seselovsky le hace en la edición de octubre de Rolling Stone, la joven estrella cuenta la receta para la fama instantánea. Porque si bien ella venía trabajando en los medios desde la más tierna infancia, fue una imagen  (la que acompañamos) y un atributo (su doncellez) lo que la lanzó en pocos meses a la tapa de Paparazzi, y en pocos años a cobrar $ 50.000 por prestigiar un VIP con su presencia. Y darse el lujo de retirarse de un concurso en el que sabía de antemano que podía ganar.

Perfeccionando la tesis del senador Calcagno de que los medios “crean realidad y sentido”, Wanda postula que cualquiera puede crearle realidad a los medios, siempre y cuando maneje diestramente las reglas de juego. Al punto de usar argumentos contradictorios como virginidad a fellatio para alcanzar el firmamento mediático. Las declaraciones bien podrían formar parte de un manual de media coaching, como se llama a los entrenamientos de quienes quieren tener un lugar en los medios:

-¿Cómo se cocina un escándatele de éstos?

-Es fácil: al otro día vas a almorzar al hotel donde sabes que está parando. Y alguien te presenta y nunca falta la foto y listo. Después se hace solo.

(…) En el primer desfile de Gente después del quilombo con Maradona, ya me preguntaban qué me quería poner, si quería abrir, si quería cerrar, cuántas pasa­das quería hacer. “Una”, dije yo. Y después estaban las minas calzándose mil cosas, laburando como negras, y yo tranquila, cerrando el desfile.

-Tu invento había funcionado. (…)

-La mayoría de mis escándalos estuvieron arma­dos. Si una chica te dice que es virgen o que pasó tal cosa con tal jugador, o si aparece un video porno, yo te diría que no te lo creas.

-¿Qué pasa cuando te los arman otros?

—Veo. Si me sirve lo permito. Si no, abogados.

—¿Cuál te armaron que te vino bien?

-El de mi supuesta virginidad. Estaba bueno por­que no hacía falta defenestrar a nadie.

-Estás en el piso de Rial, con Ventura al lado. Vienen del corte y te preguntan: “¿Wanda, sos virgen?”.

-Te imaginarás que preguntarle eso a una chica de 20 años es medio una pelotudez.

-Okey, pero ¿qué respondes?

-Que sí, obvio. Soy virgen.

-Es una elección.

-Mira, acá tenes dos posibilidades: o hacerte co­nocida sin escándalos (la mayoría tiene 380 años y son modelos viejas). O utilizar los escándalos para hacerte conocida como yo me hice conocida a los 16 años sin ser la hija de.

-Por eso, una elección.

Ni hace falta aclarar que en todo este asunto, el público fue el más avispado. Desde el principio.