Ahora dicen que el futbol es “Para todos”. Claro que la promesa, mal mirada, se parece bastante a una amenaza para los que estamos fuera del entusiasmo por el balonpié televisado. Y una sentencia para los que comparten vida con los adictos al fondo verde de la pantalla, que últimamente se ha convertido en el tono de moda. Junto con el fútbol, se ha democratizado el clásico conflicto dominguero de “comemos o vemos el partido”, que se replica hoy todos los días de la semana. Porque si el televidente promedio pasa horas y horas frente al aparato, ni les cuento el deporvidente, un auténtico heavy consumer que adora practicar deporte con un control remoto en una mano y una cerveza en la otra.

Porque ahora sí, accede al fútbol que siempre quiso ver. Pero no hay que olvidar que tantos años de restricciones habían empujado al fanático del deporte televisado a buscar un sucedáneo para compensar la abstinencia de clásico local tarifado. Durante todo el tiempo en que el fútbol estaba restringido a los que lo podían pagar, el deporvidente mantuvo viva su afición en partidos de la segunda división de los Emiratos Árabes o siguiendo la vibrante campaña del Racing de Casablanca. Que no piensa abandonar, con lo que a las emociones internacionales agrega la oferta de partidos locales, lo que configura un calendario 7 x 24 de césped en pantalla.

Bien dice Matt Groening que la Argentina está llena de Homeros. Que ahora se sienten habilitados a desterrar a sus Marges de la pantalla principal de la casa, confinándolas al de 14 pulgadas de la cocina para ver la novela. No importa que “Tratame bien” le haya ganado 15 a 13 a Independiente-Colón y que confirme que, en televisión, las emociones románticas tiren más que las otras. La mirada social hacia el fanático del fútbol suele ser más condescendiente y parece ser más políticamente correcto indignarse con el referí que suspirar con los besos de Luciano Castro. Batalla perdida.

Columna de opinión de la nota “¡Ya no me das pelota!”, revista Veintitrés.

“La dicha del deporvidente”

  1. 25 Jun. 2010 10:45 amPeriodística « Cátedra A

    [...] “La dicha del deporvidente”: Sobre la televisación de partidos de fútbol a toda hora [en revista Veintitrés, 5 de noviembre de 2009] [...]