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	<title>a los medios &#187; Política mediada</title>
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		<title>Aportando al relato</title>
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		<pubDate>Wed, 31 Aug 2011 20:01:47 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Ahora dicen que los medios, al fin y al cabo, no tuvieron tanta incidencia en las decisiones de los votantes. Con los resultados de las elecciones en las tapas, unos que opinaron que iba a pasar otra cosa, ahora admiten que pasó lo contrario y que fue la economía estúpido (plasma, planes, plata, depende del [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.alosmedios.com.ar/wp-content/uploads/2011/08/Argentinismos-tapa.jpg"><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-1377" title="Argentinismos tapa" src="http://www.alosmedios.com.ar/wp-content/uploads/2011/08/Argentinismos-tapa-150x150.jpg" alt="" width="150" height="150" /></a>Ahora dicen que los  medios, al fin y al cabo, no tuvieron tanta incidencia en las decisiones  de los votantes. Con los resultados de las elecciones en las tapas,  unos que opinaron que iba a pasar otra cosa, ahora admiten que pasó lo  contrario y que fue la economía estúpido (plasma, planes, plata, depende  del analista). Dicen que nada que ver con la comunicación. El mismo  día, otros, los obsesionados con los medios hegemónicos, festejaron que  al final no resultaron tan destituyentes. <span id="more-1376"></span>Y que era probable que la  población se hubiera dado cuenta de que eran unos giles que no entendían  nada. Unos y otros decían otra cosa antes de las urnas. Y ahora, con  los votos contados, quieren que los escuchemos decir lo contrario.</p>
<p>¿Cómo es? Si los medios agendaban furibundamente,  ¿por qué la ciudadanía votó de la manera contraria a la que se suponía  “la agenda”? Si la cuestión del voto pasaba por lo pragmático, ¿por qué  todos estaban tan preocupados por la comunicación? Y sobre todo, ¿por  qué gastan tanto en publicidad si al final no talla en el resultado?  Porque, solo de pauta de medios, el año pasado el gobierno nacional se  gastó casi dos palitos al día, según importes <a href="http://www.jgm.gov.ar/paginas.dhtml?pagina=196" target="_blank">declarados por la propia Jefatura de Gabinete de Ministros</a>.  Sumenle el gobierno de Macri, y el de Scioli, y el de cada uno que  gasta en publicidad con una generosidad no vista en rubros más  acuciantes. Más toda la que no entra en la pauta, porque está canjeada  por deudas varias. Más toda la que pasa en el Fútbol para todos  (programa de gobierno que se llevó 2,5 millones por día el año pasado; y  se llevará algo de  <a href="http://www.losandes.com.ar/notas/2011/1/13/costo-futbol-para-todos-llegaria-1.300-millones-544692.asp" target="_blank">3,5 millones en 2011</a>).  Más la que no se factura, porque es devolución de favores. Una cuentita  no más, así por arriba, y se nos van ¡varios millones de pesos por día!  Que son un montón de centímetros y  segundos de la vida dedicados a  ver/escuchar promesas fáciles en formato de avisos épicos.</p>
<p>A  los militantes anti-medios-hegemónicos les venía preocupando mucho las  noticias y su construcción de la realidad. Pero ¿qué hacemos con la  publicidad? ¿No construye? Porque si vamos al caso, los avisos se llevan  más de nuestro día que la información. Los noticieros en la televisión  abierta ocupan como mucho unas tres horas al día. La Argentina tiene  record mundial de señales de noticias, sí, pero mal se reparten algún  espectador eventual (según un informe de Ibope, en 2010 entre todas no  llegaban a un punto promedio de rating).  La realidad es que solo en las  redacciones y en los despachos se mira con atención las noticias las 24  horas (los bares no cuentan, porque no hay pruebas científicas de que  pantallas mudas que nadie mira tengan alguna influencia).</p>
<p>En  cambio, ¿a qué hora pasan publicidad? A todas. ¿En qué canales pasan  publicidad? ¡En todos! Oficialistas, hegemónicos, con audiencia, sin  espectadores. La publicidad de gobierno se ha convertido en una  presencia permanente, al punto tal que ya forma parte del paisaje  televisivo. Las publicidades del Anses incluso se dan el lujo de ser  exhibidas fuera de la placa que nos anuncia los espacios publicitarios,  en una abierta jactancia de que el mensaje gubernamental puede violar la  ley que más defiende.</p>
<p>Un mérito adicional a su  ubicuidad es que la campaña de comunicación de gobierno supo deslizarse  hacia terrenos menos controvertidos que los de las noticias.  Porque  dicen que la asignación es universal y ponen actores haciendo de madres y  maestros emocionados por el beneficio, ¿quién va a desmentirlos? A  nadie se le ocurriría arruinar el momento aclarando, “eh miren que no  llega a todos los niños, que muchos siguen revolviendo la basura para  comer algo que derramen las bolsas de consorcio”. Martín Caparrós dice  que este falso universalismo forma parte del “Relato”, uno de <a href="http://www.argentinismos.com/sitio/node/18" target="_blank">los Argentinismos</a> que describe en su último libro. Es relato porque en los números  estrictos “la Asignación Universal es muy masiva pero no universal”. Y  si nos ponemos puristas, verdaderamente universal es el subsidio a los  servicios públicos que bonifica la calefacción central de los más  acomodados lo mismo que la de las villas. Pero no hay publicidad que  ande jactándose de la “universalidad” del subsidio a la electricidad,  que de tan universal se reparte indiscriminadamente. Y hasta se nos  olvida que “el Estado, que entrega el dinero a los ricos y clasemedios  sin preguntarles nada, exige a los pobres que demuestren que sus hijos  cumplen con ciertas condiciones”, como observa Caparrós.</p>
<p>Pero   en cualquier caso, estaríamos hablando de datos, y si algo aprendimos  estos años, es que todo es una cuestión de relatos. Quizás los que  denunciaban el poder de la hegemonía discursiva tenían razón. Solo que  parece que la hegemonía no está en un único multimedio, sino que se  desparramó en todos, amigos y enemigos, en forma de aviso pagado por  pauta publicitaria universal para todos a cargo de todos los argentinos.  Que seguimos aportando todos los días varios millones para construir  nuestro  gran relato.</p>
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		<title>Escándalo, ¡es un escándalo!</title>
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		<pubDate>Thu, 28 Jul 2011 22:51:10 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Ya no digo para la campaña electoral de este año, que ya está lanzada. Pero yo sugeriría que para la próxima se les exija a los equipos de campaña que acrediten algunas horas acumuladas en programas de chimentos y/o prensa farandulera. Con un verano pasado al calor de las disputas de las vedetongas de Carlos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.alosmedios.com.ar/wp-content/uploads/2011/07/Filmus-cierre-camp-1.jpg"><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-1360" title="Filmus cierre camp 1" src="http://www.alosmedios.com.ar/wp-content/uploads/2011/07/Filmus-cierre-camp-1-150x150.jpg" alt="" width="150" height="150" /></a>Ya no digo para la  campaña electoral de este año, que ya está lanzada. Pero yo sugeriría  que para la próxima se les exija a los equipos de campaña que acrediten  algunas horas acumuladas en programas de chimentos y/o prensa  farandulera. Con un verano pasado al calor de las disputas de las  vedetongas de Carlos Paz por lo menos habrían aprendido que los  escándalos mediáticos no se ganan nunca. Con mucha suerte, lo único que  se puede ganar es tiempo para evacuar la pantalla y evitar que haya  menos víctimas en el momento de la explosión. ¡Es un acto suicida  intentar desarmar la bomba con todos los votantes adentro de la tele! <span id="more-1359"></span> Eso solo le puede salir bien a Keanu Reeves si los guionistas decidieron  que en esa película va  de héroe ocasional. Pero no pasa en la vida  real. Menos que menos en campaña.</p>
<p>No es que haya que disfrazarse de superhéroe con la  capita al aire cuando se aspira a un cargo público. Pero presentarse en  los medios como la víctima sacrificada es un mensaje derrotista difícil  de remontar. Especialmente cuando todos los ciudadanos sabemos que la  campaña sucia no es exclusiva de la disputa electoral sino que viene de  la gestión y seguirá en la gestión. ¿Cómo evitar proyectar las  reacciones de hoy para cuando el aspirante a funcionario tenga en sus  manos nuestros destinos? Con esta premisa, ¿a qué asesor se le puede  ocurrir mandar al candidato a circular por los programas complacientes  que le palmean al hombro con indignación de madre? ¿O agitar el asunto? <a href="http://www.perfil.com/ediciones/2011/7/edicion_593/contenidos/noticia_0057.html" target="_blank">Dijo Perfil</a> que la campaña sucia habría afectado a 700 mil porteños: todos los demás nos enteramos por la respuesta.</p>
<p>El especialista Omar Rincón se cansa de decir que los medios no son una cuestión de contenidos, <a href="http://www.plazademayo.com/2011/07/la-era-del-entretenimiento/" target="_blank">¡sino de formas!</a> Y la forma del escándalo mediático es la misma para las hermanitas  Pombo, para Carmen Barbieri o para Daniel Filmus. Mucho runrún, poca  información, caras compungidas, y nadie que entienda algo. En vez de  haberse pasado tantos años criticando a Tinelli o a Rial, algunos podían  haber aprovechado para aprender alguito como para no caer en las  trampas de la polémica mediática. La campaña de la ciudad de Buenos  Aires pasará a los manuales como el caso de autoinmolación en nombre de  las mejores intenciones.” Efecto Fito” se llamará de acá en más.</p>
<p>No  hace falta leer el libro de Durán Barba, al que tanto se ha aficionado  Daniel Filmus al punto que lo agita por todos los programas a los que va  con más entusiasmo que el propio editor.  Pero si los asesores no están  para bajar al fango de la tele nuestra de todos los días, por lo menos  podrían darle una miradita a la obra de John B. Thompson, un prestigioso  profesor de la Universidad de Cambridge, que escribió hace una década  un análisis profundo de las implicancias del escándalo en el terreno  político. La conclusión principal es que un sistema político donde  predominan los escándalos y las acusaciones, configura un clima de  suspicacia y desconfianza generalizada. En ese contexto, las acusaciones  dejan de llevar nombre y apellido, para salpicar a todos más o menos  por igual. Es lo que se resume con la expresión cotidiana “Los políticos  son todos iguales”, “Los funcionarios son todos corruptos”, o  similares. Así se trastoca la competencia de los participantes en el  juego político. Cuanto más sucia la campaña menos importan los  antecedentes del candidato porque se prioriza su capacidad de reacción  o  el talante que muestre en los medios. Y la tercera consecuencia nefasta  es que la desconfianza se generaliza de los políticos a las  instituciones políticas. Como las campañas se resuelven desde  discusiones alejadas de la vida del ciudadano corriente, este se va  alejando del proceso político.</p>
<p><a href="http://www.lanacion.cl/eco-el-manual-del-embustero/noticias/2011-07-11/130143.html" target="_blank">Umberto Eco cita a Johnatan Swift</a> que ya en 1712 decía “Se necesita muy poco para que una mentira se  propague lejos y ampliamente, incluso si se origina en un embustero  conocido”. Además, añade, “frecuentemente pasa  que si la mentira es  creída sólo por una hora, ya ha hecho su trabajo”. Desde hace tres  siglos nos dicen que contestar a la mentira no hace más que recordarla.</p>
<p>Publicada en http://hipercritico.com/content/view/3642/40/</p>
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		<title>Excusas para encuestadores desacertados</title>
		<link>http://www.alosmedios.com.ar/hipercritica/16-07-2011/excusas-para-encuestadores-desacertados/</link>
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		<pubDate>Sat, 16 Jul 2011 14:17:18 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Un género periodístico de mucho interés son los pronósticos. Los pronósticos astrológicos suelen ser lo más atractivo de las alicaídas revistas dominicales. Y dicen que los pronósticos meteorológicos son la principal razón por la que la mayoría de nosotros sintoniza la radio y la televisión a la mañana. Nuestra fe en ellos se mantiene intacta [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Un género periodístico  de mucho interés son los pronósticos. Los pronósticos astrológicos  suelen ser lo más atractivo de las alicaídas revistas dominicales. Y  dicen que los pronósticos meteorológicos son la principal razón por la  que la mayoría de nosotros sintoniza la radio y la televisión a la  mañana. Nuestra fe en ellos se mantiene intacta a pesar de sus  reiteradas imprecisiones. Si dijeron sol y te agarró la lluvia, a nadie  se le ocurre publicar al día siguiente una disculpa para los crédulos  que salieron de su casa sin paraguas. Si los astros me auguraban buen  amor, y no se me da en la semana (o ¡en la década!), lo sigo intentando.  Mirá si voy a prescindir de tan auspiciosa predicción. Hay un tercer  género de pronóstico que resulta irresistible aun para los escépticos  del clima y los descreídos de los astros: las encuestas preelectorales.<span id="more-1346"></span> Como ocurre con el clima, no importa que apenas un puñado de  encuestadoras se acerque con alguna precisión a los resultados. Como  sucede con los horóscopos de esos mismos diarios, en las siguientes  elecciones se volverán a consultar todos los oráculos para que la  realidad vuelva a contradecir las mejores intenciones. Claro que siempre  hay gente de poca fe que, con el resultado en la mano, sale a pedir  explicaciones a los mismos que volverán a equivocarse, a dar  justificaciones, y así.</p>
<p>Exceptuando un par de encuestas rigurosas, todos los  cálculos se alejaron de los resultados de la elección del 10 de julio  mucho más de lo que admitiría el margen de error (razonable cuando está  alrededor de los cuatro puntos). Como ocurre siempre, empiezan a  sobrevolar las suspicacias acerca de que los datos podrían haber sido  operados a favor de los contratantes. Como si esa fuera la única  explicación a tanto despropósito. En un servicio a los encuestadores  ensartados, elaboramos algunas excusas apoyadas en estrictos fundamentos  técnicos que pueden sacar a relucir si alguno de esos que publicaron  los números errados insisten en asignarles a los consultores toda la  culpa por la información desmentida por la realidad:</p>
<p>1. “La encuesta es una foto”. ¿Quién podría negar que el panorama era el que había publicado<em> </em><a href="http://www.elargentino.com/Content.aspx?Id=140373" target="_blank"><em>Tiempo Argentino</em></a> el 23 de mayo? Según le había informado la consultora Ibarómetro  “Daniel Filmus le saca [sic, así, sin potencial] una luz de tres puntos a  Mauricio Macri y 20 puntos a Fernando Solanas en la primera vuelta. El  ballottage estaría empatado hasta en los decimales” ¿Diferencia de  “decimales”?, ¿será un error de imprenta? Por ahí, habrían querido decir  en ‘las decenas’. En cualquier caso, la ciudadanía podría haber  cambiado radicalmente en una quincena por efecto de la publicidad de  banderines multicolores (cualquiera que la ve sabe que es  irresistiblemente convincente). Evidentemente, la estrategia de decir  que Filmus ganaba no estimuló el efecto “carro del ganador”, esto es,  invitar a que los indecisos lleven su voto al de la supuesta mayoría.  Cualquier politólogo sabe que la misma táctica, a veces, puede generar  el resultado contrario, y motivar a los indecisos a dar un empujoncito  al “carro del perdedor” y apoyar al candidato que se percibe como menos  beneficiado. ¿Cuándo ocurre uno y otro? Depende de tantas circunstancias  que es casi impredecible. Pero estábamos hablando de predicciones, así  que volvamos al tema encuestas.</p>
<p>2. “La gente  contesta cualquiera”: Para Equis, de Artemio López, Macri medía 35,7%;  Filmus, muy cerca, 30,8%; y Pino Solanas apenas un 5,6% (según una  encuesta publicada dos días antes de los comicios que determinaron como  resultados MM: 47,09%; DF: 27,78%; PS: 12,82%). Algunos apuraron la  explicación de que el encuestador trabajaba para el oficialismo. Pero  ¿eso qué significa? Podría ser que por contrato estas consultoras no  tengan los teléfonos de votantes de la oposición, y que les pase como a  los programas oficialistas que evitan consultar a gente que pueda  expresar una opinión alternativa. Otra es que sí, que los hayan llamado,  pero&#8230; Porque ya sabemos qué pasa cuando llaman a tu casa y una voz  metálica te pregunta “Ud., sí ¡Usted!, ¿a quién piensa votar?” Y larga  una sarta de números para que identifiques tu edad y vaya a saber qué  otra cosa que tu cabeza no registra porque no puede dejar de pensar en  los fideos servidos que se enfrían. Además, pensás, ellos te llamaron,  saben que ése es tu teléfono. ¿Qué le vas a decir? Mandás la respuesta  que te deje volver más pronto a tu comida y que te evite una inspección  de la Afip para justificar de dónde sacaste la plata con la que pagaste  dos meses de expensas juntas en 2007. Y bueno, a veces las respuestas  así obtenidas tienen un poquito de sesgo. Para colmo, los medios se  olvidan, reincidentemente, de incluir una mínima ficha técnica que dé  una idea aproximada de cuántos se entrevistaron, cuándo, cómo… Como  demuestra el sitio <a href="http://www.diariosobrediarios.com.ar/eldsd/zonadura/index.htm" target="_blank">Diario sobre diarios</a>,  solo una de las catorce encuestas que publicaron los diarios la semana  previa a los comicios daba alguna pista (Poliarquía, ¡justo la que más  se aproximó al resultado!). Vaya a saber cómo preguntaron las otras.</p>
<p>3.  “La donna e mobile. Y la opinión pública, ni te cuento”: Una respuesta  clásica es que la opinión pública es voluble (algunos hasta usan un  adjetivo parecido pero un poco más descalificador). ¿Pero qué es la  opinión pública? ¿Quién le pregunta? ¿Quién la escucha? La socióloga  alemana Elizabeth Noelle-Neumann llamó Espiral del silencio a ese  fenómeno por el cual la opinión pública expresa, no lo que piensa, sino  lo que considera más ajustado al contexto. Según esta famosa teoría, no  se expresaría en público más que aquella opinión que menos problemas le  ocasionará al manifestante. Después en sus decisiones particulares,  resolverá lo que verdaderamente quiere, que no siempre coincide con lo  que dice o siente que puede decir. Lo terrible de los escraches, la  ridiculización del que no piensa como uno, los videítos que ponen  contrario fuera de contexto, el escarnio del opositor, más que cambiar  las opiniones de los ciudadanos, lo que estimulan es a silenciarlas.  Entonces, a veces, no es que la opinión pública cambió de opinión:  muchos hicieron todo lo posible para que no tuviera ganas de expresarla.</p>
<p>Publicada en http://hipercritico.com/content/view/3611/40/</p>
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		<title>Una preguntita, por favor</title>
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		<pubDate>Wed, 13 Jul 2011 23:27:16 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Había una vez unos señores que tenían como trabajo principal preguntar. Aún se los ve en viejas películas con su piloto con cuello alzado, hurgando en los recovecos del poder. O en sórdidas oficinas, tecleando con camisa arremangada y barba crecida. Esos inquisidores aparecían libreta en mano en conferencias en las que levantaban la lapicera [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.alosmedios.com.ar/wp-content/uploads/2011/07/img_agenda_presidencial.jpg"><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-1355" title="img_agenda_presidencial" src="http://www.alosmedios.com.ar/wp-content/uploads/2011/07/img_agenda_presidencial-150x93.jpg" alt="" width="150" height="93" /></a>Había una vez unos señores que tenían como trabajo principal preguntar. Aún se los ve en viejas películas con su piloto con cuello alzado, hurgando en los recovecos del poder. O en sórdidas oficinas, tecleando con camisa arremangada y barba crecida. Esos inquisidores aparecían libreta en mano en conferencias en las que levantaban la lapicera para reclamar la última pregunta, esa que pararía las rotativas y el aliento de una nación entera con revelaciones impensadas. Pero del Watergate para acá, se vieron poco y nada.<span id="more-1354"></span></p>
<p>Cuentan los memoriosos que la cosa cambió cuando las corporaciones empezaron a organizar, más que conferencias, cócteles de prensa, en las que tapaban la boca del periodista con sánguches de miga mientras entrenados voceros presentaban en powerpoint logros que nadie verificaría en la carpetita de prensa. De ahí pasó a la política en campaña, y los que antes preguntaban empezaron a ir de corte de cinta a inauguración de alumbrado, de maratón solidario a carrera de embolsados. Y fue difícil preguntar a un candidato siempre en pose de Reina de la Manzana. En las últimas elecciones, este cotillón electoral llenó las tres cuartas partes de las noticias políticas. Sin hablar con la prensa, la candidata Cristina Fernández protagonizó más de la mitad de las notas de la elección 2007, cualquiera fuera el medio. ¿A quién se ocurriría pasar por la incomodidad de las preguntas para aparecer en la prensa?</p>
<p>De la campaña, la conferencia de cotillón pasó al poder. Circula la leyenda de un funcionario que alcanzó el record mundial de conferencias de palier, a las que concurrían temprano decenas de movileros para obtener una declaración de último momento. Y se llevaban un anuncio estratégicamente dosificado. Ahí se inauguró la conferencia “como si”: ellos hacen como que están informando, y los muchachos, como que hacen periodismo. Así rezaba la oración con que el vicario del poder daba comienzo a la ceremonia matinal: “A ver qué preguntas tienen para las cosas que tengo para contarles”.</p>
<p>Ahora el Twitter permite tirar titulares de primera hora sin que los ministros tengan que pasar frío así que las conferencias volvieron a los salones, ya no de grandes hoteles, sino de pseudo estudios televisivos montados ahí no más, al lado del despacho. Tratándose de conferencia de prensa espectáculo, los preguntadores fueron reemplazados por espectadores, con derecho de transmisión pero no de pregunta. Que enseguida fueron corridos para dejar en las primeras filas aplaudidores vocacionales, en su mayoría acólitos con cargos públicos, que dan pintorescos en la grabación que replicarán prontamente los medios, transmitiendo en cadena los planos elegidos por el secretario de prensa. Si cualquier medio puede recibir en tiempo real la imagen del protagonista, bien iluminada, <em>pret a publier</em>, para colgar así planchadita en sitio web, rotativo o avance de noticiero, ¿a quién se le ocurriría mandar un cronista que además no va poder preguntar nada? Con lo caro que sale la hora de cámara.</p>
<p>Las conferencias de prensa pueden tener variantes, pero todas coinciden en que las preguntas se las hace el propio interesado. Hay algunas donde lo más importante son los cánapes. Hay otras que crean suspenso al mejor estilo Mike Amigorena en la entrega del Martín Fierro y se abren con video para entretener a la concurrencia mientras llega la estrella del espectáculo, que en lugar de preguntas recibirá aplausos por cada silencio que siga a una afirmación que ni siquiera tiene que ser importante. Algunas, como la primera conferencia presidencial de agosto de 2008 o la reciente de Victoria Vanucci en el Malba, sortean a los agraciados que podrán preguntar. Todavía a nadie se le ocurrió organizar otro tipo de sorteo, algo atrapante como el “Salven al millón” pero rescatando las preguntas. Que es lo que falta, porque declaraciones sobran.</p>
<p>Dicen que la cosa funciona bien así como está y que no responder preguntas a la prensa es un derecho adquirido de funcionarios pero también de directores técnicos, deportistas, artistas, estrellitas fugaces. Por estos días, ni Adabel Guerrero te contesta en su conferencia de prensa. A quien no les cierra es a los públicos que sospechan que en la mayoría de los casos no hay noticia sino propaganda. En España muchos medios decidieron que antes de resignarse a ser prescindibles iban a pelearla y están empujando la campaña “Sin preguntas no hay cobertura”. No se trata de mendigar <em>unapreguntitaporamordediós</em>, sino de defender el derecho a la información dignamente. Si no dejan preguntar, será que no los necesitan. Si desprecian a la prensa, será que pueden prescindir de sus servicios.</p>
<p>Publicada en <em>Noticias</em>, 1 de julio de 2011, http://www.revista-noticias.com.ar/ed_1801/</p>
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		<title>Campañas aire vs. campañas tierra</title>
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		<pubDate>Wed, 01 Jun 2011 01:05:05 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Estamos en un año intensamente electoral, y ya vamos viendo el despliegue de comunicación que hacen los candidatos incluso para elecciones que no resuelven los votantes. Este año más que en otros comicios se plantea el protagonismo de las redes sociales, especialmente entre quienes las usamos intensamente. Pero en la efervescencia que genera la comunicación [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.alosmedios.com.ar/wp-content/uploads/2011/06/Filmus-Peteco-060511-a.jpg"><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-1323" title="Filmus Peteco 060511 a" src="http://www.alosmedios.com.ar/wp-content/uploads/2011/06/Filmus-Peteco-060511-a-150x150.jpg" alt="" width="150" height="150" /></a>Estamos en un año  intensamente electoral, y ya vamos viendo el despliegue de comunicación  que hacen los candidatos incluso para elecciones que no resuelven los  votantes. Este año más que en otros comicios se plantea el protagonismo  de las redes sociales, especialmente entre quienes las usamos  intensamente. Pero en la efervescencia que genera la comunicación 2.0,  se pierde de vista que hay vida más allá de internet.   <span id="more-1322"></span></p>
<p>La especialista mexicana en campañas @GiselaRubach planteó en la reciente Cumbre Mundial de Comunicación Política el dilema ¿<a href="http://www.marketingpolitico.com.mx/" target="_blank">campañas de aire o campañas de tierra</a>?  La mayoría de los consultores y publicistas no dudan en prescribir  avisos, entrevistas en medios, Facebook, pegatinas de los candidatos en  cuanto centímetro cuadrado quede disponible en la ciudad. Es decir,  mucho aire. Pero ya sabemos que no solo de aire vive el político. Por  eso, también volvieron a inaugurarse unidades básicas, casas compañeras,  o el nombre creativo que se le dé a los lugares de convocatoria  partidaria. O sea, tácticas de tierra. No en vano, nos recuerda Rubach,  ya decía Quinto Cicerón, 64 a.C., que la mejor manera de ganar votos es  “Dando la mano al elector, mirándolo a los ojos, llamándolo por su  nombre”.</p>
<p>A la luz de los resultados de estos  últimos días, no debería despreciarse el efecto que las tácticas  terrenales ejercen en el clima electoral. Por ejemplo, Daniel Filmus,  recientemente favorecido con la candidatura a alcalde porteño, no dudó  en abandonar su frialdad de técnico en educación para cortar calles con  el “colectivo militante” con la excusa de ofrecer peñas  a los vecinos  con artistas y videos de esos que están preparando para cuando pidan al  Vaticano la beatificación de Néstor. Además de discursos y  agradecimientos, en el escenario móvil se presentan grupos y cantantes  que repiten su clásico repertorio de protesta aunque ahora no rezonguen  contra el poder, sino más bien lo contrario. En cualquier caso, ¿cómo no  vas a ir a escuchar a Peteco si va a tocar acá a la vuelta, en Chile y  San José?  De paso, te ves con los vecinos, bailás una zambita y te  comés un choripán (hay que aprovechar ahora, antes de que salga la ley  Cabandié contra la comida chatarra, y después repartan manzanas y  mandarinas en reemplazo del sánguche político por excelencia). ¿Quién se  va a perder la fiesta? En provincia se complica un poco más que en  Capital, porque a la logística de la fiesta, hay que sumar los vales de  nafta y los micros para asegurar los traslados. Pero en el peor de los  casos, organizar un acto para unas cien personas cuesta casi lo mismo  que un segundo de publicidad en horario central. Y con un segundo, se  sabe, no hacés nada.</p>
<p>Es cierto que la logística de  tierra es un poco más esforzada, pero también es más simple que la de  la campaña de aire. Conseguir notas en medios de comunicación no es  fácil, a menos que se esté en la lista de los benefactores de esos  medios que agradecen la pauta con notas. Claro que ahí lo difícil es  conseguir lectores, que escasean cuanta más obsecuencia con el poder  muestra el medio. Ni qué decir de las redes sociales. Todos quieren  tener dirección en Twitter. Pero los resultados electorales parecen ser  inversamente proporcionales al número de seguidores. Por caso, el gran  perdedor de la pseudo interna del FPV @BoudouAmado lidera las  preferencias tuiteras con 73.474 seguidores (al 23 de mayo), que no  llegan a sumar juntos la fórmula @FilmusDaniel (38.641), @CarlosTomada  (12.871). Los resultados de la interna de Santa Fe tampoco guardan  relación con la actividad tuitera: en Twitter lidera @AgustinRossi (con  38.151 seguidores); seguido de lejos por @MiguelDelSelOK (6.550) y  @omarperotti (990). Y el último entre los tuiteros es el que sacó más  votos, el  socialista @AntonioBonfatti  (793). Claro que todo el tiempo  la cifra de seguidores se incrementa pero para que entendamos las  dimensiones de las redes, Pedro Alfonso, ignoto productor/participante  de “<em>Bailando por un sueño</em>”, tiene 306.953 seguidores en  Twitter, siete páginas de apoyo en Facebook y 43.465 amigos en su página  oficial. Interesados que no juntan todos los de la interna en sus  páginas: Filmus (18.999 fans); Boudou (22.751 fans); Tomada (834 fans);  Rossi  (18.936 fans); Perotti (7.837 fans) y Bonfatti  (4.999 amigos).  Miguel del Sel no tiene página.</p>
<p>Es que a los  políticos se les escapa la lógica de las redes que demanda más respuesta  que mensaje. Como bien explica Beatriz Sarlo en <em>La audacia y el cálculo</em>,  están convencidos de que tienen que estar pero no pueden superar la  lógica de la pegatina partidaria y el autobombo.  La política argentina  con más seguidores es Cristina Fernández (410.882 al 23 de mayo), pero  Jorge Rial tiene 623.626 atentos seguidores. La  primera desde su inicio  envió 725 tuits. El periodista más de 14 mil. Los reinos del aire y de  la tierra no tienen las mismas reglas.</p>
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