Seguramente ya te pasó que llegaste a tu casa y el contestador titilante prometía un mensaje. Apretás el botoncito de Play, y no, no era ese llamado que esperabas tanto. Era de nuevo esa voz metálica que cada vez te saluda con un “¡Hola! Queremos conocer su opinión, por favor, siga las instrucciones…”. Ahí fue que te diste cuenta de que a los programas de encuestas telefónicas les da lo mismo que seas vos o tu contestador automático: al primero que conteste le disparan esas preguntas que nos roban preciosos minutos de vida para teclear a la orden de “Si vota a tal… marque 01; si vota a cual; marque 45; si no vota, marque asterisco para volver a la anterior opción, o numeral, si quiere participar en la encuesta para el monumento del bicentenario…”. [Leer nota en Hipercrítico]