Aunque resulte incómodo escucharlo, insistimos en que la tele cataliza mejor que nada el espíritu de los tiempos. Una aclaración antes de que los APM (Agentes de Propaganda Mediática1) vengan con eso de la construcción que hace la televisión de la sociedad. O con que empiecen los comedidos de la industria con que “la tele nos muestra como somos”, porque sería un reflejo de la sociedad. Ni una cosa ni la otra. La televisión no inventa nada, ni refleja el ser nacional: la tele es la tele, es un lenguaje particular, y no un reservorio de ideas platónicas de las cosas que son. Leer más »

La escena del crimen

Estábamos discutiendo si el delito común se ajustaba o no a los índices oficiales, si había tantas salideras como decía el telediario, si los jóvenes se emborrachaban tanto como mostraban los programas de realidad dura, y súbitamente nos estallan delitos que nunca habían salido en la televisión. De pronto aparecen criminales de los que nadie nos había contado, de los que no nos protegen las rejas porque duermen en casa. De golpe los crímenes son peores que los peores que el más cruel guionista podría haber elucubrado. Vemos escenas que no vinieron de los medios. Leer más »

Últimamente en la tele se da mucho el especialista en comunicación. Aunque la mayoría no podría acreditar ningún certificado de estudio en el asunto, no tienen ningún empacho en opinar. A esta altura, nadie confundiría un médico con un visitador médico: la prescripción del primero responde al juramento hipocrático y a años de estudios, y la del segundo, al mandato del laboratorio que lo pone en la calle a repetir las propiedades que aprendió de los folletitos de los remedios. Sin embargo, sí se confunde el que sabe con el que sale a opinar sobre los medios, sus efectos nocivos o la monopolización del mercado sin más antecedentes que una fotocopia incompleta de “Para leer el pato Donald”.  Estos últimos vendrían a ser los visitadores médicos de la comunicación: algo así como los APM (Agentes de Propaganda Mediática) que salen por ahí a repetir zonceras. Leer más »

¿Mar del Plata está feliz? podría preguntarse la ciudad en un aviso si no fuera porque una gaseosa le ganó de mano. Y debería estarlo porque en una semana tuvo un festival de cine de módica aspiración internacional, una feria del libro demasiado de cabotaje y los onomásticos juegos Evita. La ciudad está exultante en noviembre, con suficiente sol para que esté brillante pero aún sin la opacidad de la invasión turística del verano. Pero ¿está feliz? Leer más »

Esta no es una columna sobre violencia ni sobre mujeres. Apenas si intenta hacer una reflexión sobre el escenario donde exhiben algunos de los peores actos que una perpetra sobre las otras. De los medios, que de eso se trata, se ha dicho mucho y, sin embargo, seguimos sin saber algo que evite el próximo golpe. Ríos de tinta sobre los ríos de sangre que no mueven las convicciones ni de los especialistas ni de los criminales. Leer más »

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