¿Hay o no hay?

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Para los que creen que los diarios se escriben monolíticamente, en su edición del 20 de junio La Nación hace gala de diversidad de criterios, que llegan casi a la contradicción. Para una sección, hay medios electrónicos de pago del transporte público. Para otra, no están implementados. Aunque ambos cronistas percibieron que las monedas son una especie en extinción.

Para Actualidad:

Viaja menos gente en transporte público

A pesar (…) de la facilidad para abonar con medios electrónicos y prescindir de las inhallables monedas…

Para Economía:

Nadie soluciona la falta de monedas

El sistema único de boleto electrónico (SUBE) aporta lo suyo, pero sigue lejos de la instrumentación total, como prometió el Gobierno. Además, sólo se usa el 30% de las 300.000 tarjetas repartidas.

Aprovechamos la contradicción para agregar a la pregunta de dónde están las monedas, la de ¿dónde se usa el boleto electrónico? La tarjeta hasta se sacó de las casillas de las autopistas del propio administrador de la tarjeta. Triste el bolsillo con la SUBE cargada, sin monedas, y que debe partir para el conurbano.

“¿Hay o no hay?”

  1. 29 jun 2010 2:46 amMariana Cabrera

    ¡Linda radiografía de nuestra sociedad estas dos noticias!
    Dos de las conductas más reprochables de los argentinos emergen de estas citas.

    La primera: la Capital Federal como oficina de Dios. Nativos o por opción, los habitantes de la Ciudad de Buenos Aires tendemos a olvidarnos que la tierra no termina en los límites porteños, dentro de los cuales la SUBE puede usarse. Claro, siempre cuando uno viaje en subte, o transite el tramo Lugano-Retiro/Retiro-Lugano en alguna de las líneas de colectivos que disponen del sistema.

    La segunda: “Si ya está paga…”. Qué costumbre la de agarrar cualquier cosa que nos ofrezcan gratis, sólo por el placer de tenerla. Por supuesto que sólo se usa el 10% de las tarjetas entregadas, si la mayoría fue repartida en las estaciones de cabecera de trenes que trasladan a los trabajadores desde el Gran Buenos Aires hacia la Capital.

    Registrar las contradicciones de los medios nos obliga a mirarlos de forma crítica; detectar que en cada noticia subyace un modo de representarnos como sociedad, debería alentarnos a cambiar esas conductas por las cuales nos reconocen mundialmente.
    Digo, si es que queremos ser un poquito mejor.