Modelos a medias

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Sophia mar10 Los medios no son espejos fidedignos de una época sino más bien cajas de resonancia de lo que pasa en la sociedad. Como tales exageran algunas cuestiones y subestiman otras, y por eso es difícil encontrar en ellos modelos que sirvan de referencia positiva en la proporción que los vemos en la vida. Los medios suelen preferir la desviación o la negatividad en el caso de las noticias, o los personajes del consumo o el exitismo, tan propios del mundo del espectáculo. El criterio que prima es el de la preferencia de las audiencias o de los anunciantes. En el primer caso, es más noticia el mal vecino que el ciudadano que cumple día a día con sus obligaciones. Y parece tener más rating. Aunque en los últimos tiempos algunos medios se animaron a mostrar historias de vida ejemplares o experiencias comunitarias, éstas siguen siendo marginales en la programación y discretas en los niveles de audiencia.

Por otra parte, los medios parecen dar más espacio a los personajes relacionados con el éxito fácil, frivolidad, consumismo, adicciones, que a los valores sociales altruistas. Las campañas de educación y de concienciación sobre, por ejemplo, educación vial o prácticas sexuales saludables nunca obtienen el mismo espacio que los mensajes que operan en sentido contrario. Una campaña aislada de consumo de alcohol responsable o un programa sobre esta problemática no alcanzan para compensar horas de mensajes en los que tomar cerveza es una fiesta.  La primera depende de que alguien tenga la buena voluntad para exhibirla; para los segundos hay millones en pautas publicitarias.

A esto hay que agregar el hecho de que en los medios no todo es lo mismo. Una investigadora española planteó la hipótesis de que una cosa son los mensajes que aparecen en el noticiero, con su carga de catástrofe y desgracia humana, que ella asoció con el infierno. Y otra muy distinta es el paraíso que se construye en paralelo, en la publicidad, en las películas donde, como señala la académica, se presenta un modelo de felicidad resulta más deseable, posiblemente porque para la naturaleza humana también lo es más el paraíso que el infierno.

Esta constatación nos obliga a repensar el lugar que tienen hoy los medios en la promoción de valores pero también dónde están las otras instituciones sociales. Los medios son entidades potentes en las sociedades contemporáneas pero no operan aislados sino que interactúan con las otras referencias sociales, como la escuela, la familia, el contexto social. Las investigaciones coinciden en señalar que las personas más influenciables por los medios son los de menos instrucción, o los más sugestionables, o los que no cuentan con personas que les sirvan de referencia. Y a la inversa, cuando la escuela, la familia, la política, promueven fuertes valores, los medios –demagógicos por definición- no se quedan atrás y es posible potenciar un círculo virtuoso.

Como ha dicho Zygmunt Bauman, aquel que se pregunte qué le hacen los medios a la sociedad, debe empezar a preguntarse cómo es la sociedad en la que esos medios operan. Esto no significa que los medios carezcan de responsabilidad cuando dan centralidad a mensajes que distan del modelo de ciudadanía plena, sino que justamente por esa irresponsabilidad demostrada en tantísimas oportunidades es que la tarea no puede confiársele únicamente a ellos. Junto con la promoción de cambios en los propios medios, no hay que olvidar que una sociedad educada, ciudadana, ética es el mejor antídoto contra la basura mediática.

Publicada en revista Sophia, número marzo 2010.

“Modelos a medias”

  1. 09 abr 2010 4:05 pmAYELEN

    Ciertamente los medios ejercen un agran influencia en la sociedad.
    Sin embargo no todos ejercen el mismo nivel de influencia. Es mas probable que un canal como El Trece sea mas visto que el canal Encuentro. Esto es asi porque es mas importente saber sobre la intimidad de Ale y Escudero, que saber quiza sobre filosofia, pueblos originarios,etc.
    Debo admitir que yo no miro el canal Encuentro nunca, pero debo reconocer que tendria que mirarlo. La pavada constante nos consume a todos, y nos desvincula de las cosas que realmente importan.

  2. 21 abr 2010 8:24 pmAA

    No parece que sea tan así. Ver Encuentro no te hace mejor ciudadana, como tampoco ver un programa mejor te degrada automáticamente. Todo depende de qué hace cada uno con eso.

  3. 25 jun 2010 9:01 pmVirginia Mileto

    Según Sartori, el hombre se ha convertido en el “homo communicans”, inmerso en el flujo mediático donde todo lo que sucede, los acontecimientos, en definitiva: ‘la realidad’ el hombre la ve en la pantalla de su televisor.