cristina fernandez en el vaticano dic09Las presidentes de Argentina y Chile se diferencian por algo más que un sombrerito para  visitar al papa. Se parecen, sí, en que las dos estrenaron el mismo cargo ejecutivo con una dificultad que no tendría un hombre: una, la de hacerlo por primera vez en una sociedad machista; la otra, teniendo que remontar el mal antecedente de la otra mujer del mismo partido que había ocupado el cargo. Se diferencian en que una termina con record de confianza de sus gobernados, y la otra se encuentra en la mitad de su gobierno con la opinión pública en contra. En Chile, Bachelet tiene más de un 80 por ciento de popularidad. En Argentina, las últimas encuestas asignan a Fernández alrededor de 20% de imagen positiva. En la encuesta Mitofski, Bachelet lidera la lista de prestigio de mandatarios latinoamericanos junto con da Silva (Brasil) y Funes (El Salvador). Cristina Fernández está entre los últimos tres con Alan García (Perú) y Óscar Arias (Costa Rica). Resultados tan diferentes no pueden asignarse a la misma variable de género.

Las dos son mujeres, sí, pero eligieron formas diferentes de ejercer el poder. Bachelet, socialista, es madre soltera en un país conservador, pero todos la llaman por su apellido. Cristina, peronista, es más reconocida como Kirchner que como Fernández, o se la  llama directamente con el nombre de pila, con la confianza que se toman los argentinos con algunas mujeres públicas. Bachelet es hija de un militar que murió torturado por la dictadura, y ella misma ha sido presa política, pero en su gestión “ha sido símbolo de la resiliencia y la reconciliación”,  afirma la periodista chilena Francisca Skoknic , en un estudio sobre los presidentes latinoamericanos. Otra periodista, Silvina Walger describió a Fernández como “Sabelotodo y agresiva, siempre impresiona como alguien que pierde potencia si no encuentra un enemigo a tiro. La Presidente no conoce las relaciones igualitarias”. Sus críticos acusan a ambas de debilidad, por este ejercicio de liderazgo tan femenino de Bachelet, focalizado en la problemática social de sus conciudadanas. O por no poder despegarse del rol de consorte, para el caso de la presidente argentina.  Las dos no la tuvieron fácil con la prensa, que pide mejores respuestas de ellas y de su equipo. Ambas eligieron la misma solución: el contacto directo. Bachelet, dice el informe, privilegia el contacto “cara a cara” con la ciudadanía, eligiendo un lenguaje simple, sin grandilocuencias, con el que se ganó la confianza de sus gobernados. Fernández también elige los actos con prosélitos o modestos cortes de cinta en el conurbano,  aunque difícilmente les hable a los presentes. Fiel al estilo del “atril asesino” de su antecesor, en el polideportivo de Villa Adelina, dirige un discurso a los acreedores internacionales; así como elige las cumbres internacionales para hablarles, por ejemplo, a los industriales de por acá.  Ambas se acomodan en estereotipos femeninos: la madre protectora, una; la maestra implacable, la otra.

Entendiendo que a las mujeres la apariencia pesa culturalmente más que para los hombres, Skoknic explica que el mayor acierto Bachelet es que “ha logrado superar el gran riesgo de las mujeres políticas, en que la imagen suele ser un tema de preocupación para los medios, poniéndolas en un plano más liviano que el de los hombres. Optando por una vestimenta elegante pero conservadora, con accesorios clásicos y sin grandes cambios de look, Bachelet consigue no distraer la atención del contenido”. Ésta es la diferencia entre usar un sombrero y no usarlo.  La elección de hacerlo lleva el riesgo, como explicó Walger, de que a la Presidente “la vean como una mezcla de aspirante a Miss Belleza y sobrina de Simone de Beauvoir”. Distintas maneras de ser  mujer. Distintos estilos para ejercer el poder.

Publicada en Hipercrítico.

“Imagen de mujer”

  1. 05 Dic. 2009 12:09 amavallay

    Tomamos en serio a Silvina Walger? El bajo nivel de popularidad de Cristina es porque da discursos fuertes y no engorda un par de kilos y habla mas sencillo? El hecho de que Bachelet no puede aspirar a la reelección no tendrà algo que ver? Que en Chile la conflcitividad social y económica sea el 20% de la Argentina, no tendrá que ver?
    Diga la verdad…a usted lno le gustó el sombrero. (a mi tampoco, pero de ahi a…)
    Slautti

  2. 06 Dic. 2009 5:40 pmDaniel Andrada

    Muchas personas, criadas bajo un determinado sesgo ideológico o de una determinada comodidad material, observan a quién produce discursos renovadores como terroristas. Les molestan de estas personas todo lo que digan, hagan o sugieran. Jamás halagarán ninguna actitud de las mismas, aún sea la de salvar una vida. Nada les sirve
    Está muy claro que así sea; piensan que nunca se debe aplaudir un gol ajeno.
    No se debe dejar de notar que ese tipo de personas, reaccionarias, se llenan la bocota de halagos hacia culturas externas; esos sitios donde sí se reconocen las acciones buenas o útiles, donde sí se admite desde un inicio que nada es todo lo bueno que debería ni todo lo malo que parece.
    En realidad, no hay manera alguna que personas, como la señora Silvina Walger, se sientan cómodas con gentes que les representan el olor a mandarina de Susanita en Mafalda y su crítica a lo mundano o popular. De tanto fruncir la nariz renegando de olores hasta propios, les queda dibujada en la cara esa mueca de jetones o de gata flora. Algo está cambiando en América Latina, ahora se suma Pepe Mujica, pero no va a ser nada fácil, nada facil…

  3. 10 Dic. 2009 12:15 pmAA

    Los comunicadores saben que hay prestar atención a todas las manifestaciones, especialmente las más hostiles, porque ahí también se encuentran claves para mejorar la comunicación con la opinión pública. Si se repite siempre lo mismo, es obvio que se obtienen los mismos resultados. La idea era plantear dos estilos muy diferentes de vínculo con la ciudadanía en un mismo género. Como para que no digan que ése es el factor que crea los problemas. Gracias por los comentarios.