Photoshop demi-moore-gFrancia decidió regular el uso del Photoshop finalmente, como explica Josefina Licitra en la edición de Crítica digital. Frente a los abusos y dislates del uso de esta herramienta tecnológica que se constata en la simple comparación de las imágenes con menos retoque tecnológico. ¿Deben los medios informar a sus lectores que las fotos han sido manipuladas?

Nadie cree que el político del noticiero mida 20 centímetros porque se lo ve de ese tamaño en la pantalla. Como nadie supone que la jovencita que hace de Mirtha Legrand en los avisos sea la señora que conduce los almuerzos. Es a los representados a quienes aterra que el retrato no los muestre tan lindos como creen que son, porque las audiencias saben que las imágenes en los medios no siempre son lo que aluden, como el mapa no es el territorio. Ahora, un mapa que no le avise a su lector la escala gráfica que usa sería inútil. Así, un medio debería informar sus códigos de representación si pretende ser confiable y evitar la suspicacia, tanto de sus lectores como de los protagonistas de las noticias. Aclarar que una imagen ha sido editada para fines expresivos, estéticos o satíricos no es distinto que avisar al lector que una información ha sido obtenida por declaraciones directas o en escuchas. Es poner a consideración del que recibe la forma en que se ha producido, con la finalidad de decirle que no se lo subestima, que la noticia no tiene nada que ocultarle. El montaje y el retoque existieron siempre. Es un recurso expresivo que permite generar efectos para peor, como ocurre con los personajes de actualidad que el Photoshop presenta como caricatura; o retocar para mejor, como ocurre con las estrellas y modelos que se alisan y estiran hasta quedar como… una caricatura. El problema ahora es que las herramientas tecnológicas lo han hecho más verosímil y, por lo tanto, más susceptible de ser usado para el engaño. Pero no de manera diferente que cualquier otro recurso informativo.

Columna publicada en Crítica digital (3 de noviembre de 2009)