<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	xmlns:itunes="http://www.itunes.com/dtds/podcast-1.0.dtd"
	xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/"
>

<channel>
	<title>a los medios &#187; Vida de consumo</title>
	<atom:link href="http://www.alosmedios.com.ar/category/vida-liquida-y-anfibia/vida-de-consumo/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://www.alosmedios.com.ar</link>
	<description></description>
	<lastBuildDate>Mon, 06 Feb 2012 14:27:39 +0000</lastBuildDate>
	<language>es</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
	<generator>http://wordpress.org/?v=3.0.1</generator>
	<!-- podcast_generator="podPress/8.8" - maintenance_release="8.8.6.3" -->
	<copyright>Copyright &#38;#xA9; 2012 a los medios </copyright>
	<managingEditor>amadoa@catedraa.com.ar</managingEditor>
	<webMaster>amadoa@catedraa.com.ar</webMaster>
	<category>posts</category>
	<ttl>1440</ttl>
	<image>
		<url>http://www.alosmedios.com.ar/wp-content/plugins/podpress/images/powered_by_podpress.jpg</url>
		<title>a los medios &#187; Vida de consumo</title>
		<link>http://www.alosmedios.com.ar</link>
		<width>144</width>
		<height>144</height>
	</image>
	<itunes:subtitle></itunes:subtitle>
	<itunes:summary></itunes:summary>
	<itunes:keywords></itunes:keywords>
	<itunes:category text="Society &amp; Culture" />
	<itunes:author></itunes:author>
	<itunes:owner>
		<itunes:name></itunes:name>
		<itunes:email>amadoa@catedraa.com.ar</itunes:email>
	</itunes:owner>
	<itunes:block>no</itunes:block>
	<itunes:explicit>no</itunes:explicit>
	<itunes:image href="http://www.alosmedios.com.ar/wp-content/plugins/podpress/images/powered_by_podpress_large.jpg" />
		<item>
		<title>Latinoamericanizada</title>
		<link>http://www.alosmedios.com.ar/hipercritica/30-11-2011/latinoamericanizada/</link>
		<comments>http://www.alosmedios.com.ar/hipercritica/30-11-2011/latinoamericanizada/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 01 Dec 2011 02:22:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>AA</dc:creator>
				<category><![CDATA[Hipercrítica]]></category>
		<category><![CDATA[Vida de consumo]]></category>
		<category><![CDATA[Zoociedad]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.alosmedios.com.ar/?p=1419</guid>
		<description><![CDATA[¿Mar del Plata está feliz? podría preguntarse la ciudad en un aviso si no fuera porque una gaseosa le ganó de mano. Y debería estarlo porque en una semana tuvo un festival de cine de módica aspiración internacional, una feria del libro demasiado de cabotaje y los onomásticos juegos Evita. La ciudad está exultante en [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.alosmedios.com.ar/wp-content/uploads/2011/11/mardelplata-feria-rambla.jpg"><img class="size-thumbnail wp-image-1421 alignleft" title="mardelplata feria rambla" src="http://www.alosmedios.com.ar/wp-content/uploads/2011/11/mardelplata-feria-rambla-150x150.jpg" alt="" width="150" height="150" /></a>¿Mar del Plata está  feliz? podría preguntarse la ciudad en un aviso si no fuera porque una  gaseosa le ganó de mano. Y debería estarlo porque en una semana tuvo un  festival de cine de módica aspiración internacional, una feria del libro  demasiado de cabotaje y los onomásticos juegos Evita. La ciudad está  exultante en noviembre, con suficiente sol para que esté brillante pero  aún sin la opacidad de la invasión turística del verano. Pero ¿está  feliz?  <span id="more-1419"></span></p>
<p>Mar del Plata es una ciudad testigo porque sabe  indicar como ninguna las épocas sociales que la atraviesan. Fue burguesa  cuando el patriciado construía sus mansiones normandas con brisa de  mar. Fue sindicalista como pocas cuando los obreros empezaron a gastar  ahí sus vacaciones. Fue playboy cuando Donald, Sandro y Enrique Carreras  filmaban las vacaciones setentistas con las olas y el viento. Fue  crítica su situación en las crisis. ¿Y hoy?</p>
<p>El  extraño de pelo largo y pantalón cargo que inauguraba la exhibición en  el viejo cine Ambassador me dio la clave. El señor tomó el micrófono, y  así de prepo, sin la cortesía de dar su nombre, usó de excusa una  película de Brasil para bajar su mensaje: él estaba contento porque  “ahora” el festival le iba a dedicar el espacio que merecía la cultura  que nos unía a los hermanos latinoamericanos, porque “ahora” se  escuchaban todas las voces, y por eso “ahora” podíamos ver estas  películas que hablaban de nosotros y de nuestros problemas. Se apagaron  las luces y nos dejó con dos mujeres en un pueblo abandonado en el  &#8220;sertão&#8221; brasileño, que dialogaban con los espíritus del pasado pero no  entre ellas, por eso no se ponían de acuerdo en enterrar un recién  nacido que la hija había traído muerto de la ciudad. El agobio que  crecía con el correr del filme estalló en quejas del público cuando la  protagonista degolló en primer plano la única gallina de su pobreza,  destinada al caldo que ofrecería a sus antepasados. Una viejita se  levantó indignada al grito “Ah, ¡no!, es lo único que faltaba” y se fue,  valiente, mientras los pusilánimes permanecimos tratando de dilucidar  cuánto teníamos de hermandad cultural con ese cine.</p>
<p>Salí  rumbo a los lobos marinos (que en el festival me dijeron que se llaman  Tony y Quique) con desasosiego pero con la inquietud de la cultura  común. Porque para eso están los festivales y sus portavoces, para  dejarte inquietudes. Y para entender que Mar del Plata también ahora  estaba encarnando el espíritu de la época. Evocando una samba que le  escuché a Caetano, caí en la cuenta de que la ciudad estaba, como la  programación, “americanizada”. Más precisamente, latinoamericanizada,  como otras ciudades que combinan sin culpa el mundo de los que pueden  más con el de los que cada vez pueden menos, que brindan espacios donde  los extremos sociales tienen algún encuentro.</p>
<p>La  ciudad, hacia el Torreón, reinauguró playas con superficies vidriadas  con vista a los monoambientes de lona que se alquilan en las playas.  Hacia el centro, reposeras y fichines. Al sur, franquicias gastronómicas  diferenciales. En el centro, tenedor libre, megapizzas, superpanchos,  triple milanga y demás desmesuras de la comida del hambre. Grandes  superficies con marcas de lujo en un extremo de la peatonal. Y en la  otra punta, a metros de la alfombra roja del Hotel Provincial, shopping a  cielo abierto donde esas marcas de lujo se conceden, truchas, al  comprador de los últimos escalones de la subsistencia. Donde se puede  conseguir unas Naik a trescientos pesos, un equipo Lacós a dos-ochenta y  unos anteojos Raiman a veinte. Todo en democráticos puestos de  idénticas dimensiones y toldos comunes que ofrecen también caracoles,  camisetas federadas, tatoos, sahumerios, tarot, termos, collares,  camisones, zapatillas con resortes, con tiras, con logos. Zapatillas y  libros (la colección completa de Stamateas y Majul en auténticas  “ediciones rústicas”). Y polímeros. Polímeros en todas sus  manifestaciones.</p>
<p>La ciudad levanta los ojos hasta  más allá de la playa como para no ver a los mercaderes. Las marcas hacen  la vista gorda a su propio plagio y conceden a mitad de precio  mercaderías ilusorias para que el pobre juegue a ser consumidor VIP en  esos shopping centers de la vereda. La autoridad cede espacios  municipales al nuevo opio de los pueblos, el consumo que apacigua la  pobreza contingente del comprador y el vendedor, que disfrazan con  baratijas la falta de una opción mejor. El mercado sabe que en la  falsificación está su lozanía y deja hacer. En los pasillos de la  Saladita del Atlántico no estás en Mar del Plata. Estás en cualquier  ciudad de Latinoamérica, en cualquier salida de estación de transporte,  en cualquier mercado de abalorios. En el no lugar de las no clases. Ahí  sí, en el Paseo de compras Rambla Casino, está la cultura que nos  hermana.</p>
<p>Publicada en http://hipercritico.com/content/view/3890/61/</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.alosmedios.com.ar/hipercritica/30-11-2011/latinoamericanizada/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Argentino al medio</title>
		<link>http://www.alosmedios.com.ar/hipercritica/03-03-2011/argentino-al-medio/</link>
		<comments>http://www.alosmedios.com.ar/hipercritica/03-03-2011/argentino-al-medio/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 03 Mar 2011 21:22:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>AA</dc:creator>
				<category><![CDATA[Hipercrítica]]></category>
		<category><![CDATA[Vida de consumo]]></category>
		<category><![CDATA[Por ser pobre]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.alosmedios.com.ar/?p=1176</guid>
		<description><![CDATA[En un ejercicio de sociología en ojotas el diario La Nación presentó un análisis del “argentino medio”. Que, según dice la nota, parece encarnar perfectamente Marcelo Tinelli. Así en los noventa como en el nuevo siglo (por ahí ése sea el secreto de su éxito, que tanto tratamos de descular). Hay que decir que nadie [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.alosmedios.com.ar/wp-content/uploads/2011/03/argentino.jpg"><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-1177" title="argentino" src="http://www.alosmedios.com.ar/wp-content/uploads/2011/03/argentino-150x150.jpg" alt="" width="150" height="150" /></a> En un ejercicio de sociología en ojotas el diario <em>La Nación</em> presentó un <a href="http://www.lanacion.com.ar/1353232-el-perfil-del-argentino-medio-siglo-xxi" target="_blank">análisis del “argentino medio</a>”.  Que, según dice la nota, parece encarnar perfectamente Marcelo Tinelli.  Así en los noventa como en el nuevo siglo (por ahí ése sea el secreto  de su éxito, que tanto tratamos de descular). Hay que decir que nadie  creyó demasiado en el perfil. Ni siquiera los mismos lectores del  diario, que en tres días escribieron 150 mensajes airados porque sentían  que no encajaban en la media propuesta. <span id="more-1176"></span>No necesito aclarar que  personalmente no doy argentino medio, es más, ni llego al cuarto. Pero  hay una riqueza antropológica en el artículo que sería una pena dejar  pasar.</p>
<p>El análisis se basa en la comparación de los   consumos ideales de las dos últimas décadas. Parece que el perfil del  consumidor perfecto cambió como las preferencias de colores: del dorado  en los noventa al plateado en este siglo, esto es,  perdió valor pero no  resignó brillo. El “argentino medio” cambió las marcas que le consentía  el unoauno (Versace, Calvin Klein) por las del compre argentino,  pero  claro, no las que venden en Munro sino las que cotizan en dólares  (Etiqueta Negra, Paula). La mirada hacia el norte persiste (¿a dónde  vamos a mirar nosotros que tan abajo nos ubicaron?), pero abandonamos el  eje americano que nos llevaba a Miami con escala en Cancún, para soñar  con otros destinos igual de fabricados pero en escenarios que disimulan  la “tradición inventada” como diría Hobsbawm. Porque Barcelona es al  patrimonio histórico europeo lo que Caminito al porteño, y no lo digo  yo, sino que pueden <a href="http://www.tonipuig.com/citymarketing.html" target="_blank">preguntarle a Toni Puig</a> que explica a quien quiera escucharlo cómo esa ciudad inventó un pasado  que no tenía para competir con otros destinos europeos. Con lo cual  vendríamos a confirmar que nuestras inclinaciones culturales también  están movidas por  el marketing, en este caso de ciudades. Temo además  que el artículo tenga razón en lo provisorio que son nuestras decisiones  en el mundo del consumo: así como hoy despreciamos los destinos que  convocaban a nuestros compatriotas en los noventa, en una década nos  parecerá igual de fatuo haber pasado vacaciones en Machu Pichu, La  Pedrera, Barcelona. Les garanto.</p>
<p>Quizás lo más  exasperante de la nota no sea esto sino constatar que, como en esa  publicidad de perfume, “No estamos en la lista”. En definitiva, no es un  invento de ese diario asociar ser con consumir. Ya en  1995 <a href="http://es.scribd.com/doc/14001666/Nestor-Garcia-Canclini-EL-CONSUMO-SIRVE-PARA-PENSAR-en-Consumidores-y-Ciudadanos#open_download" target="_blank">García Canclini llamó consumidor ciudadano</a> a este ser que somos desde que nuestra vida depende de lo que tenemos.  Si hasta las políticas públicas miden hoy inclusión por consumo básico y  los gobiernos evalúan el bienestar de su población en función del  porcentaje de ocupación de hoteles en la costa atlántica. Sincerémonos:  todos pensamos que somos lo que tenemos y que para mejorar, tenemos que  tener algo más: una zapatilla mejor, un teléfono con emepetrés, un  modelo más nuevo de auto, vacaciones en el extranjero, o el escalón  consumista que sea el próximo en la escala social en la que hayamos  caído de momento. Lo triste no es la lista de  objetos que la nota  menciona como definitorios de la identidad argentina, sino que muchos  anuncios gubernamentales se obsesionen con ellos. ¿Acaso no se festeja  el aumento del patentamiento de autos como si representara el fin de la  pobreza?  O nos olvidamos que el año pasado la sociedad toda estuvo  dominada por las adquisiciones tecnológicas: la TV plana fue festejada  por la prensa como conquista social del Mundial 2010; el mundo educativo  aplaude la entrega de una computadorita a cada ciudadanito; la banda  ancha se promete como el bien que no se le niega a nadie (Macri la  convida en las plazas, Mariotto la ofrece a través de cooperativas).    Demasiada gente ocupada en que la realidad no les estropee el discurso,  sea una noticia o un plan de gobierno.</p>
<p>En 1966,  Jauretche definía El medio pelo en la sociedad argentina por la “boite  de lujo, los departamentos de Barrio Norte, los clubes supuestamente  aristocráticos”. Porque, explicaba entonces, como esa clase social “no  quería ser guaranga, como corresponde a una burguesía en ascenso, fue  tilinga, como corresponde a la imitación de una aristocracia”. Y bueno,  los tilingos siguen siendo tilingos, vayan a Mau Mau o a Tequila.  Anduvieran en Cherokee o Ferrari en los noventa, o en BMW o en Audi por  estos días. El peligro sigue siendo el mismo: que nos enojemos con los  tilingos creyendo que no tienen nada que ver con nosotros.  El que esté  libre de consumo, que tire la primera piedra.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.alosmedios.com.ar/hipercritica/03-03-2011/argentino-al-medio/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Marketing enigmático</title>
		<link>http://www.alosmedios.com.ar/vida-liquida-y-anfibia/vida-de-consumo/20-11-2010/marketing-enigmatico/</link>
		<comments>http://www.alosmedios.com.ar/vida-liquida-y-anfibia/vida-de-consumo/20-11-2010/marketing-enigmatico/#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 20 Nov 2010 18:36:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>AA</dc:creator>
				<category><![CDATA[Vida de consumo]]></category>
		<category><![CDATA[Consumo]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.alosmedios.com.ar/?p=1068</guid>
		<description><![CDATA[Me llegó un tuit a mi nombre que decía lo siguiente: @adrianacatedraa TeamHUGETitties lol RT upenzi: digging biscuit crumbs out of my bra. thanks chickfila =) http://tlny.1k.ru/FN3T7 Los que hicieron click en el enlace ya se enteraron de qué se trataba. A los otros los felicito porque evidentemente controlan la curiosidad de una manera que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Me llegó un tuit a mi nombre que decía lo siguiente:</p>
<div>
<blockquote>
<div>@<a rel="nofollow" href="http://twitter.com/adrianacatedraa">adrianacatedraa</a> TeamHUGETitties lol RT upenzi: digging biscuit crumbs out of my bra.  thanks chickfila =) <a title="http://www.twitlonger.com/show/3empt0/" rel="nofollow" href="http://tlny.1k.ru/FN3T7" target="_blank">http://tlny.1k.ru/FN3T7</a></div>
</blockquote>
</div>
<div>Los que hicieron click en el enlace ya se enteraron de qué se trataba. <span id="more-1068"></span>A los otros los felicito porque evidentemente controlan la curiosidad de una manera que yo no pude hacer. Ahora no sé si ponerme contenta por haber sido elegida para un producto tan <em>cool</em>, o deprimirme porque le presto atención hasta avisos publicitarios que no entiendo. Los creativos del mercadeo no paran de sorprenderme.</div>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.alosmedios.com.ar/vida-liquida-y-anfibia/vida-de-consumo/20-11-2010/marketing-enigmatico/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Servicio bancario</title>
		<link>http://www.alosmedios.com.ar/vida-liquida-y-anfibia/vida-de-consumo/15-06-2010/servicio-bancario/</link>
		<comments>http://www.alosmedios.com.ar/vida-liquida-y-anfibia/vida-de-consumo/15-06-2010/servicio-bancario/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 15 Jun 2010 15:34:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>AA</dc:creator>
				<category><![CDATA[Vida de consumo]]></category>
		<category><![CDATA[Peligro carteles]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.alosmedios.com.ar/?p=860</guid>
		<description><![CDATA[Cartel en el Standard Bank, sucursal Reconquista, Ciudad de Buenos Aires.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Cartel en el Standard Bank, sucursal Reconquista, Ciudad de Buenos Aires.</p>
<p><a href="http://www.alosmedios.com.ar/wp-content/uploads/2010/06/Standard-Bank-Suc-Reconquista_052010.JPG"><img class="aligncenter size-medium wp-image-861" title="Standard Bank Suc Reconquista_052010" src="http://www.alosmedios.com.ar/wp-content/uploads/2010/06/Standard-Bank-Suc-Reconquista_052010-300x240.jpg" alt="Standard Bank Suc Reconquista_052010" width="300" height="240" /></a></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.alosmedios.com.ar/vida-liquida-y-anfibia/vida-de-consumo/15-06-2010/servicio-bancario/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>4</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Croto chic</title>
		<link>http://www.alosmedios.com.ar/hipercritica/02-06-2010/croto-chic/</link>
		<comments>http://www.alosmedios.com.ar/hipercritica/02-06-2010/croto-chic/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 02 Jun 2010 12:46:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>AA</dc:creator>
				<category><![CDATA[Hipercrítica]]></category>
		<category><![CDATA[Vida de consumo]]></category>
		<category><![CDATA[Consumo]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.alosmedios.com.ar/?p=827</guid>
		<description><![CDATA[La primera década del siglo XXI ha creado un estilo que se esfuerza por diferenciarse de la tristemente famosa “del noventa”. Y así como entonces el signo era la ostentación, la marca de autor, el estreno, ahora la onda es la discreción, el eclecticismo, lo usado. Por eso en los boliches más cool de Palermo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.alosmedios.com.ar/wp-content/uploads/2010/06/C13_2010-Para-vestir-santos.jpg"><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-829" style="margin: 3px;" title="C13_2010 Para vestir santos" src="http://www.alosmedios.com.ar/wp-content/uploads/2010/06/C13_2010-Para-vestir-santos-150x150.jpg" alt="C13_2010 Para vestir santos" width="150" height="150" /></a>La primera década del  siglo XXI ha creado un estilo que se esfuerza por diferenciarse de la  tristemente famosa “del noventa”. Y así como entonces el signo era la  ostentación, la marca de autor, el estreno, ahora la onda es la  discreción, el eclecticismo, lo usado. Por eso en los boliches más cool  de Palermo Hollywood, la onda son los muebles viejos (que no es lo mismo  que antiguos), en lo posible cachudos, de materiales poco nobles como  vinilos y cromados. En esos espacios se lleva mucho el sillón de  cuerina, la mesa ratona sesentosa con tapa de marmol ónix, los plásticos  colorinches, ¡las carpetitas de crochet! <span id="more-827"></span>Esa mesa horrible donde  tomabas el Vascolet en la casa de tía Adela, ahora queda divina en esa  foto de <a href="http://www.casachaucha.com.ar/" target="_blank">Casa  Chaucha</a>, pintada de colorado, con la Mac blanca y la lámpara  Ptolomeo encima. Sus cultores llaman a este estilo “casa popular”,  aunque claro que no se refieren a una vivienda tipo de una barriada  conurbana. Generalmente es una casa armada con los rejuntes de familias  bien, que pasan los muebles que renuevan en herencia anticipada para los  jóvenes que salen del nido.</p>
<p align="justify">En la tele, es la casa donde viven las chicas de “<em>Para  vestir santos</em>”. Que en realidad es una auténtica falsa casa de  barrio. La insistencia de los productores con el mantel de hule, el  verde esmeralda, la fórmica y los muebles de Cotolengo dan cuenta de que  los chicos de ahora adoran el <em>kitsch</em>, y lo transforman en  camp. O sea, creen que es canchero honrar lo horrible/<em>kitsch</em> de  los objetos de la producción masiva. Tener un enano de jardín en el  balcón con vista al río es lo más, verlo en las casas del conurbano es  divertiiiiido. Pero para mucha gente es un destino de pobreza que no  causa ninguna gracia.</p>
<p align="justify">Lo mismo pasa con las  pilchas. Como las que usan Griselda Siciliani o Celeste Cid, para  convencernos de que son chicas de barrio. Pero esa ropa popular,  imitación de ropa vieja (<a href="http://www.kosiuko.com/" target="_blank">Retro rock</a>; retro chic, retro…) cuesta una fortuna.  Muchas marcas aprovecharon esta vocación de pobreza de los chicos ricos y  les ofrecen pantalones agujereados y camisolas arrugadas a precios de  shopping. La onda no solo es andar con algo que parezca estropeado, sino  que parezca reciclado, reusado, “vintage, ¿viste?”. Quizás para  sentirse más a tono con estas épocas de crisis, suelen estrenar  modelitos que intentan aparentar las pilchas que usaban sus padres  cuando iban al recital de Virus. O van a bailar con un simil del equipo  de tres tiras, hecho de polyester parecido al que usaba su mamá para  hacer gimnasia. Pero de la última colección de la marca.</p>
<p align="justify">El “croto-chic” es un estilo que se lleva en los barrios  del norte, en las universidades de elite, en los colegios  universitarios, en los actos de la Cámpora. Es un falso vintage, en la  medida en que es un envejecido industrial, amenizado con algún objeto  del placard de los abuelos. Un gamulán del viejo, el Seiko que le  regalaron cuando se recibió, los Risky de mamá, las carteritas viejas de  la abuela que están impecables, porque son de buena factura. Es la  Havaiana, que en Brasil es calzado popular pero acá las usan las chicas  combinadas con un jean que pagaría más de una asignación universal. Una  prueba irrefutable de esto es que podés ver nenas de Havaianas en el  Subte D que va a Belgrano, pero difícilmente encontrarías una en la cola  del colectivo en Liniers.</p>
<p align="justify">La muchachada  auténticamente popular ya tiene bastante con ser pobre, como para gastar  plata para parecerlo. Cuando tienen unos mangos los invierten en ropa  bien nueva, bien de marca, que es en definitiva uno de los pocos gustos  que esta sociedad les consiente. El croto canchero es para quien quiere  sentirse nac&amp;pop, quien necesita de la tranquilidad espiritual que  le proporciona esta pseudo austeridad de marrones y grises, con la que  marcan diferencia con la ostentación de la generación de sus padres.  Esta rebeldía juvenil no se la iban a perder las marcas, que saben bien,  como decía Naomi Klein, vender a los niños ricos la marginalidad de los  chicos pobres, y ponerle el logotipo glamoroso que convierte en  deseable todo lo que toca. Y que no discrimina ni a pobres y ni a ricos  (claro pero por diferentes razones).</p>
<p>Publicado en <a href="http://hipercritico.com/content/view/2686/40/" target="_blank">Hipercrítico</a></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.alosmedios.com.ar/hipercritica/02-06-2010/croto-chic/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>12</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>

